En el marco de los 40 años del Instituto Da Vinci, su fundador, presentó dos proyectos que busca convertir en realidad: un centro interactivo móvil de ciencia y tecnología y un modelo de «fábrica-escuela». Además, analizó la situación de la educación privada y llamó a empresarios a involucrarse en el desarrollo educativo de Río Cuarto.

El Fundador del colegio Da Vinci, Guillermo Pedruzzi aseguró que, a sus 73 años, mantiene intacta la vocación de seguir aportando a la ciudad y trabaja para concretar dos iniciativas que considera fundamentales para el futuro de la educación.
 
«Son dos cuestiones. Una es un centro interactivo en ciencia y tecnología móvil y, asociado a eso, un concepto que llamamos fábrica-escuela», explicó. Según detalló, la propuesta apunta a adaptar la enseñanza a proyectos concretos y acercar la ciencia a la comunidad mediante actividades itinerantes.
 
El educador destacó que el proyecto móvil ya está terminado y listo para comenzar a recorrer distintos espacios públicos. «En cualquier momento vamos a estar en la plaza mostrando palabras. Después discutiremos un motor de cuatro tiempos. Estamos llevando la ciencia a la comunidad como se pueda», señaló.
 
Pedruzzi remarcó que el objetivo de fondo es lograr un espacio permanente dedicado a la ciencia y la tecnología, inspirado en experiencias que conoció durante sus viajes por distintos países. «No hay ciudad de 200 mil habitantes en Europa que no tenga un centro interactivo en ciencia. Siempre están vinculados con la identidad productiva de cada comunidad», sostuvo.
 
En ese sentido, convocó al sector privado a participar del proyecto. «Es importante juntarnos con empresarios que estén dispuestos a pensar que la inversión en educación, a mediano plazo, logra beneficios», afirmó. Y advirtió: «Sin ellos no vamos a poder hacer nada, porque si no queda como una simple anécdota de un camión que anda por la calle».
 
Durante la entrevista también recordó uno de los proyectos educativos que mayor repercusión tuvo fuera del país: el Zoótropo. «En Portugal tuvimos un premio internacional a uno de los mejores fenómenos tecno-sociales con el Zoótropo. Se fue multiplicando por América Latina, pasó por Ecuador, Portugal, España y algunas ciudades de Francia», destacó, al remarcar que las experiencias desarrolladas desde Río Cuarto lograron reconocimiento internacional.
 
Al referirse al presente de la educación privada, reconoció las dificultades económicas que atraviesan las instituciones. «Se sufre. Nosotros también sufrimos. Tuvimos dos crisis muy fuertes y, si no hubiera sido por nuestros docentes, no sé qué hubiese pasado», expresó.
 
Finalmente, reafirmó su convicción sobre el rol transformador de la enseñanza. «Sigo pensando que puedo seguir aportando todo lo que aprendí. La única acción para el bien común es la educación», concluyó.


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