
Un preocupante aumento de falsas amenazas y mensajes violentos en instituciones educativas de la provincia encendió las alarmas de las autoridades. Frente a esto, Fernanda Savini, directora del nivel secundario reflexionó sobre la necesidad de convertir las aulas en refugios, restringir el uso de celulares y fortalecer el acompañamiento familiar para contener a las adolescencias.
Las últimas semanas dejaron en evidencia una situación que atraviesa a diversas instituciones educativas a nivel nacional y provincial. La aparición de pintadas y mensajes virtuales que hacen referencia a posibles tiroteos obligó a activar protocolos de seguridad en múltiples escuelas. Lo que en algunos pasillos se intentó minimizar como una humorada, derivó en una rápida intervención del Ministerio de Educación y en la imputación de al menos 27 jóvenes en la provincia de Córdoba. Frente a este panorama, donde las comunidades educativas están intentando gestionar la preocupación de las familias, surge el desafío de abordar la problemática desde la raíz.
En este contexto, el programa «La Vuelta del Perro» de Radio Río Cuarto dialogó con Fernanda Savini, directora del nivel secundario de la Fundación Leonardo Da Vinci. En una charla junto a los periodistas Vane Piccato, Gabriel Martella y Marcelo Arbillaga, la autoridad escolar desglosó la estrategia de la institución para hacer frente a estos episodios, apostando por el encuentro humano.
La escuela como refugio y la respuesta del abrazo
Para la educadora, el espacio escolar debe ser pensado y protegido como un lugar de escucha activa. Los acuerdos de convivencia del colegio se sostienen sobre pilares innegociables: el cuidado del propio cuerpo, el respeto por el otro y el cuidado de la infraestructura.
«El espacio en el que estamos tiene que ser un espacio de contención, de refugio. Para muchos adolescentes, la escuela es un refugio, entonces lo tenemos que constituir así y lo tenemos que cuidar como eso», expresó Savini. Frente a la proliferación de mensajes hostiles, la institución propone un mecanismo de resistencia distinto: «La resistencia también es la pedagogía de la ternura, del abrazo, de la mirada», afirmó.
Asimismo, la directora fue tajante respecto a la gravedad de los episodios recientes que motivaron la intervención judicial. «Si es un chiste, nos reímos todos. Esto no es una broma, es una amenaza, y como tal debe ser pensada. Hay algo que a los chicos no les está cerrando y por eso aparecen estas cosas», sentenció.
El peligro silencioso en la habitación y la corresponsabilidad
Durante el intercambio radial, se debatió sobre la hipercomunicación y la exposición a grupos internacionales que fomentan discursos de odio. En este sentido, Savini advirtió sobre una falsa sensación de seguridad que suele presentarse en los hogares.
«Muchas familias creen que mientras esté en casa, en la habitación, está tranquilo porque está cuidado. Y es quizás donde más riesgo corren, porque los chicos están hiperestimulados y aparece de todo», explicó. Para abordar esta realidad, subrayó la necesidad de asumir el problema desde la corresponsabilidad, involucrando a los medios de comunicación, clubes, iglesias y, fundamentalmente, a las familias. «Nos tenemos que hacer cargo de que somos los adultos. Las adolescencias son nuestros hijos y acá hay un adulto que está faltando, que está con alguna falencia», reflexionó.
Aulas sin celulares: recuperando el diálogo
Ante las consultas sobre medidas concretas, y tomando como referencia normativas aplicadas en países como España para evitar la difusión de imágenes sensibles, la directora compartió una exitosa política que el colegio lleva adelante por tercer año consecutivo: las aulas libres de teléfonos móviles.
«Los chicos no tienen el celular como herramienta pedagógica. Cuando llegan acá, se toma asistencia y los teléfonos se guardan en unas cajitas», relató Savini. Los resultados de esta medida modificaron la dinámica diaria de los estudiantes de manera positiva. «Ha funcionado muy bien porque aparece el diálogo, aparece el juego, la conversación, la ronda de mates, el desayuno compartido, y eso es un montón», destacó.
No obstante, la docente indicó que este trabajo debe replicarse en casa, especialmente en la construcción de la intimidad y el consentimiento, valores que muchas veces los propios adultos vulneran al sobreexponer situaciones familiares en internet.
«No cambiamos el mundo, pero cambiamos el mundo de alguien»
El tramo final de la entrevista abordó una preocupación acercada por la audiencia: estudios de estudiantes de psicología revelan que muchos alumnos, pese a estar insertos en un núcleo familiar, transitan sus días sintiéndose profundamente solos.
La respuesta de Savini a este diagnóstico fue un llamado a la observación activa y a la empatía colectiva. «Nadie debería estar solo. Tenemos que pedir que los estén mirando y que nos avisen a los adultos: ‘Che, esto pasa, vi esto, se sentó solo'», solicitó la directora, concluyendo con un mensaje centrado en la acción cotidiana: «Lo que tenemos que hacer es enseñarles a que estén atentos a quién está al lado. No cambiamos el mundo, pero cambiamos el mundo de alguien, y para mí eso es importante».
LA VUELTA DEL PERRO – NOTA PUBLICADA EN LV16.COM
